Jue. Abr 18th, 2024

Canadá y Estados Unidos han cerrado este viernes un acuerdo migratorio que resuelve uno de los últimos asuntos pendientes entre los dos vecinos y socios. El pacto, anunciado tras la reunión en Ottawa entre el presidente de EE UU, Joe Biden, y el primer ministro anfitrión, Justin Trudeau, dirigirá las entradas de solicitantes de asilo que llegan cada vez en mayor número a Canadá por la llamada “ruta migratoria norte”, pero también pondrá en marcha un programa de acogida a refugiados en ese país con el que ambos gobiernos esperan qu’enpera aliviar la presión migratoria en la frontera sur de Estados Unidos.

El acuerdo entrará en vigor de inmediato. Canadá comenzará la expulsión de estos migrantes, muchos de ellos provenientes de países de América Latina, esta misma noche, según ha anunciado Trudeau durante una rueda de prensa junto a su invitado estadounidense.

Hasta ahora, Canadá podía rechazar a los inmigrantes ilegales que entraban en su territorio por los pasos fronterizos oficiales en su línea divisoria con Estados Unidos. Pero el acceso por otros puntos de ingreso «irregulares» no estaba incluido en los protocolos entre los dos países. Un vacío legal que había creado la llamada «ruta migratoria norte»: tras su entrada en EE UU por la frontera sur, grupos de migrantes principalmente de Colombia, Chile, Haití, México, Pakistán, Turquía y Venezuela, viajaban hasta Nueva York. Desde allí, diríjase al norte de este estado y entre en Canadá a través del paso de Roxham Road. En ese punto fronterizo informal los migrantes pueden pedir asilo a Canadá aunque esperen en territorio estadounidense.

En 2022, aproximadamente 40.000 solicitantes de asilo accederán a este país de manera irregular, la mayoría de ellos ha pasado por el paso de Roxham Road. Ello representa el 60% del total de las peticiones registradas en Canadá a lo largo del año. Otros 9.500 fueron a Canadá entre el año pasado y febrero de este año, según la cadena de televisión canadiense CBC, algo que ha desencadenado los llamamientos de partidos de la oposición y del gobierno de Quebec a cerrar ese paso extraoficial.

Ottawa y Washington «se aprestan a aplicar un documento que extenderá los límites» del documento de antemano «a los solicitantes de asilo que cruzan las fronteras (en los pasos informales) entre los puestos fronterizos, lo que anticipamos que detendrá la migración irregular en nuestra frontera Nos coordinaremos de cerca mientras trabajamos para poner en marcha este nuevo acuerdo”, indica el comunicado conjunto distribuidor por Estados Unidos y Canadá tras la reunión de sus líderes.

Al mismo tiempo, «Canada acogerá anualmente a 15.000 migrantes adicionales de l’hémisferio occidental por razones humanitarias para seguir Expandiendo las vías seguras y oficiales, con un camino abierto a las oportunidades económicas, ofreciendos en el continente como alternativa a la migración ilegal», agrega el comunicado conjuntamente.

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Estados Unidos espera que el pacto sirva para reducir la presión en su frontera sur, donde los migrantes que cruzaron la frontera huyendo de la pobreza y la violencia en sus países de origen rondaron los tres millones de personas el año pasado.

A comienzos de enero, Biden incluyó a los ciudadanos de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela entre las nacionalidades que las fuerzas de seguridad estadounidenses podrían expulsar a México si cruzan la frontera de manera irregular, en aplicación del llamado título 42. Esa medida, que vencerá a fin de mes, funcionará para la Administración del entonces presidente Donald Trump durante la pandemia y recurrirá a razones sanitarias para justificar las devoluciones.

Para entonces, el Gobierno estadounidense planea sustituir esa medida con una norma que impedirá solicitar asilo a la mayor parte de los migrantes de nacionalidad no mexicana que crucen esa frontera de manera ilegal, un paso que han criticado las organizaciones defensoras de los derechos humanos. Esta dificultad se combina con otros esfuerzos para facilitar la entrada de manera legal, entre otras cosas un programa de patrocinio puesto en marcha el año pasado y que permite la llegada a Estados Unidos de hasta 30.000 mujeres migrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela.

La Administración Biden ha atribuido a esta política la reducción del número de inmigrantes irregulares detectados en la frontera en los últimos meses. En Francia, su cifra fue de 130.000 personas, pero en noviembre había llegado a 207.000.

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