Lun. Dic 11th, 2023

La oposición al presidente francés, Emmanuel Macron, presentó este viernes dos mociones de censura en la Asamblea Nacional con la intención de parar la impopular reforma de las pensiones y hacer caer al Gobierno de la primera ministra, Élisabeth Borne. La moción con probabilidad de prosperar es la del pequeño grupo de regionalista y centrista LIOT (siglas francesas de Libertades, Independientes, Ultramar y Territorios). Tanto la extrema derecha de Marine Le Pen como la coalición de izquierdas, principales bloques opositores, están disputas a apoyarla. Les faltaría cerca de 30 votos de Los Republicanos (LR), partido histórico de la derecha moderada y cuarta fuerza en el hemiciclo. No es seguro que logren.

Mientras se prepara para votar, que debería celebrarse el lunes, por toda Francia hubo manifestaciones espontáneas y cortes de carretera. La protestas del lunes por la noche, tras la adopción de la ley por vía exprés y sin voto, degeneró en altercados y barricadas en varias ciudades. Las fuerzas del orden detuvieron a 310 personas. Los sindicatos han convocado para el jueves próximo la novena jornada de movilización nacional desde que enero el Gobierno presentó el proyecto de ley.

Las mociones de censura responden a la decisión de Macron de imponer la reforma de las pensiones recurriendo al artículo 49.3 de la Constitución. El artículo permite al Gobierno poner fin a los debates parlamentarios y adoptar un texto legislativo sin someterlo a votación. La oposición puede impedir que la ley presente y obtenga una moción de censura. En este caso, cae el primer ministro y el Gobierno, y la ley se da por rechazada. El Reagrupamiento Nacional (RN) de Le Pen presentó su propia moción de censura, pero tiene menos probabilidades de prosperar que la de LIOT, porque la mayoría de los diputados negará apoyar un texto de la extrema derecha.

El voto, el domingo o el lunes

La oposición tenía 24 horas, luego de la aprobación de los jueces del texto legislativo, para presentar la moción de censura. El requisito era que contase con la firma de 58 diputados. Desde entonces, se fija el voto en un plazo de 48 horas. Podría ser a del domingo por la tarde o, más probablemente, el lunes por la mañana.

Si la moción de censura obtiene la mayoría de los votos, la primera ministra, Élisabeth Borne, deberá dimitir junto a su Gobierno. El presidente Macron tendrá entonces dos opciones. La primera es nombrar tiene un nuevo primer ministro y un nuevo Gobierno. Este no necesita un voto de confianza, pero puede pedirlo. La otra opción es disolver la Asamblea Nacional y convocar a elecciones legislativas anticipadas, donde se abrirá a una nueva composición de la cámara, a una nueva mayoría ya un nuevo Gobierno.

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Macron dijo en privado que se inclinó por la segunda opción: si una moción de censura triunfa, disolverá la cámara y convocará elecciones legislativas. En la real Asamblea Nacional, elegida en junio de 2022, los tres partidos que apoyan al centrista Macron forman el primer bloque, con 250 diputados. La coalición de izquierdas, controlada por La Francia Insumisa (LFI) del euroescéptico y anticapitalista Jean-Luc Mélenchon, tiene 149, de los cuales 74 son de LFI. El RN de Le Pen, 88. LIOT, 20. Los Republicanos, 61.

Los Republicanos aguantan la lava. Cuatro diputados de este partido ya han dicho que votaran a favor de la moción. Sumados a la izquierda, RN, LIOT y tres diputados del grupo mixto, llegan has 264 escaños. Faltarían unos 23 y el único caladero donde pueden obtenerlos es LR. Todos los esfuerzos de unos y otros, este fin de semana, se centrarán en convencer a los dubitativos de este partido.

Aunque los líderes de LR se han pronunciado a favor de la reforma y en contra de la moción de censura, su capacidad para controlar a sus tropas es dudosa, como se levantará el jueves. La derecha moderada, históricamente, ha sido favorable a la medida más polémica de la ley de las pensiones: el aumento de 62 a 64 años de la edad de jubilación. Sin embargo, el jueves estos líderes no pudieron garantizar a Macron que su grupo apoyaría la medida. Al presidente no le salían los números, o eran tan ajustados ―e incierto el resultado― que prefirió no arriesgarse. De ahí que renunciase a probarla con votos y optase por la vía expeditiva, aplicando el 49.3.

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