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La mujer llorando del 27 de agosto de 2021

“El consumidor, como gran fuerza organizada, será el mecanismo perfecto, por ejemplo, para hacer frente a las subidas de precios de productos y servicios. […]»

Básicamente hay dos posiciones en el mercado: la de emprendedores y productores, y la de consumidores o usuarios. Para que exista un equilibrio entre ambas partes, es vital que ambas partes se escuchen y se comprendan para llegar a un acuerdo aceptable para ambas partes.

Este equilibrio se consigue, en gran parte, a través de las organizaciones de consumidores, que desempeñan un papel fundamental a la hora de dar cohesión a la demanda y trabajar por el interés colectivo.

El consumidor debe ser el protagonista del mercado. Es él quien debe elegir el producto con mejores precios y calidad, y que mejor se adapte a las necesidades de su consumidor.

Dado el poder de la oferta, es conveniente encontrar una fuerza de demanda fuerte y organizada. Una política del consumidor debe cooperar con este equilibrio a través de reglas que promuevan la calidad, la transparencia del mercado y regulen la competitividad legítima de los productores.

La acción conjunta de las instituciones públicas (como Acodeco) y la ciudadanía actuando colectivamente, como factor compensador, frente a los elementos de poder presentes en la producción de bienes y servicios, puede posibilitar una verdadera democracia de mercado. Una democracia de carácter económico, que es la correlación de la democracia política que preside el funcionamiento de la sociedad.

Esto es relevante para abordar el problema del consumo desde una perspectiva integral, en la definición de políticas o en la emisión de reglas generales (leyes y reglamentos, por ejemplo), y más aún cuando se trata de regular las condiciones de suministro de bienes. servicios (luz, agua potable, teléfono) y otros, como servicios bancarios, seguros, etc.

La participación activa de los consumidores, en todos los asuntos de consumo, enriquece las decisiones de las autoridades en esta materia.

Los consumidores unidos serán más fuertes que cada uno individualmente; Asimismo, también tendrán más capacidad para reclamar, defender y exigir derechos. Hay grupos de personas que pueden organizarse para obtener beneficios y hacer valer sus derechos. Amas de casa, estudiantes, vecinos de un barrio o comunidad, entre otros pequeños grupos, pueden jugar un papel importante en las decisiones de consumo que les afectan.

El consumidor, como gran fuerza organizada, será el mecanismo perfecto, por ejemplo, para hacer frente a las subidas de precios de los productos y servicios que necesita en su vida diaria. Asimismo, ante otras situaciones adversas a sus intereses, pueden manifestar sus diferencias y exigir el respeto de sus derechos.

Comunicador social.