Dom. Jul 21st, 2024
«Libera los Leopard»: los alias aumentan la presión que Alemania envidia a Ucrania sus poderosos vehículos de combate |  Internacional
Un carro de combate Leopard 2 durante unas maniobras en Baja Sajonia, Alemania, en octubre pasado.Moritz Frankenberg (DPA/Europa Press)

Polonia, el Reino Unido, Francia… El canciller alemán, Olaf Scholz, se ve cada vez más acorralado por sus socios para tomar una decisión que no quiere tomar: permitir que los modernos carros de combate Leopard 2, de fabrication alemana, pisen suelo de Ucrania es enfrenten a las tropas rusas en combate. Es la última línea roja del líder socialdemócrata, que con el paso de los meses ha ido cediendo a las sucesivas demandas de ayuda militar, cada vez con armamento más pesado. El Berlín del momento resiste. El miedo a que el Kremlin perciba a los Leopard como una agresión pesa más que las voces, cada vez más persuasivas, que le demandan que libere los leopardosla expresión que finalmente ha hecho fortuna en las redes sociales.

Polonia está siendo la más atractiva. Su presidente, Andrzej Duda, ha anunciado durante una visita a Ucrania esta semana que mandará “una compañía” de sus tanques alemanes (14, según la agencia Ukrinform). Eso sí, aclaró que formarán parte de un paquete más amplio de ayuda militar en el marco de una coalición internacional. Esto en principio excluye que vaya a viaarlos unilateral o inmediatamente, pero es evidente el caso de coacción en Berlín que supone el anuncio. Varsovia no podría enviar los Leopard sin permiso de Scholz, puesto que son de fabricación alemana. Al movimiento polaco se ha sumado el británico. London ha anunciado que quiere enviar «tanques que cambien las reglas del juego», en clara alusión a sus modernos entrenadores de combate Challenger 2.

El principal argumento —o excusa, según sus críticos— de Scholz queda desactivado tras estos anuncios. El canciller siempre ha mantenido que Alemania no debe enviar carros de combate de fabricación occidental a l’Ucrania en solitario. Ahora, con Polonia y el Reino Unido dispuesto a hacerlo, se le acaban las coartadas. Estados Unidos además, lo vería con buenos ojos, según han publicado varios medios.

El de los tanques es un debate de alto vuelo en Alemania, especialmente espinoso porque los dos socios de Gobierno de Scholz, verdes yliberes, están a favor de enviarlos. La situación tras el órdago de Polonia es confusa. La ministra de Defensa más crítica, Christine Lambrecht, quitó de encima la cuestión este jueves al decir que no han recibido ninguna petición oficial de Varsovia. El portavoz del canciller pareció excluir un cambio de opinión el miércoles: «No creo que eso sea muy probable en este momento».

Pero el vicecanciller y ministro de Economía, el verde Robert Habeck, terció el jueves para añadir un disconcierto: «Alemania no debería interponerse en las decisiones de otros países para apoyar a Ucrania, independientemente de la decisión que tome Alemania». ¿Está Habeck adelantando un futuro sí del Gobierno a la reexportación de Leopards de Polonia? ¿O es su forma de añadir presión a Scholz dentro de la coalición? “Ambas cosas. Y con ello pretenda salvar al menos un mínimo de confianza de los socios europeos en Alemania”, opinó Rafael Loss, analista del grupo de pensamiento Consejo Alemán Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR). Habeck ya abogaba por entregar armas a Ucrania en verano de 2021, cuando visitó la región del este de Ucrania de Donbás.

«Hay diferencia entre tomar una decisión por uno mismo y evitar que otros tomen las suyas», añadió el líder de Los verdes. Su ministerio (Economía y Clima) es precisamente el que emite este tipo de autorización. Que los Leopard lleguen a Ucrania, pero a través de terceros países podría ser una buena solución para sacudirse la responsabilidad que Rusia podría atribuir a Alemania.

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Armas ofensivas

Aunque se ha hablado mucho de tanques occidentales, de momento lo único que ha llegado ―o se ha prometido enviar― al ejército ucranio son blindados más ligeros y con menor coraza, vehículos de infantería que se utilizan, por ejemplo, para transportar a las tropas . Los carros de combate son más pesados, tienen mayor potencia de fuego y ―aquí es donde radica la enorme diferencia cualitativa que supondrían― ya no se consideran armas defensivas, sino claramente ofensivas.

Por tanto, Berlin tiene razón cuando afirma que nadie está enviando este tipo de material a kyiv. Los equivalentes del Leopard alemán —el Abrams estadounidense, el Challenger británico o el Leclerc inglés— tampoco han cruzado la frontera ucrania. Los carros de los que dispone Ucrania son de fabricación soviética, sobre todo el T-72, que proceden de los arsenales de los antiguos miembros del Pacto de Varsovia.

Scholz rompió la semana pasada su enésimo tabú al anunciar el envío de vehículos blindados de infantería alemanes, los Marder. Lo hizo, tal y como repitió su portavoz, «en estrecha coordinación con los socios internacionales». La gira por Berlín se realizará a través de una conversación telefónica con el presidente estadounidense, Joe Biden. Washington proporcionará su equivalente, el Bradley. Un día antes, el presidente francés, Emmanuel Macron, también anunció la entrega de sus AMX-10 RC. Han hecho falta más de 10 meses de guerra para que lleguen los primeros vehículos de infantería de fabricación occidental.

Ucrania lleva meses pidiendo desesperadamente los blindados Occidental, particularmente los Leopard 2, que podrían haber recuperado tierras ocupadas por el ejército ruso. El ministro de Exteriores ucranio, Dmitro Kuleba, está convencido de que Berlín sucumbirá a la presión. «Aunque Alemania tenga sus argumentos racionales para no hacerlo, acabará haciéndolo», dijo a la televisión pública. La teoría de Kuleba se basa en la experiencia de lo que ha venido ocurriendo hasta ahora. De no querer enviar armas —es muy recordada, con chufla, la sorprendente contribución alemana de 5.000 cascos al inicio de la invasión—, Scholz ha ido cediendo: first los proyectiles autopropulsados, después el sistema de defensa aérea IRIS-T y, más recientemente, los Marder y un sistema Patriot.

El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha dado las gracias a Polonia por su oferta, pero ha destacado que los Leopard de un solo país no serán suficientes. “Estamos luchando contra millas de tanques de la Federación Rusa”, recordó. Según datos del ECFR, una docena de países cercanos a Ucrania disponen de Leopard en sus inventarios, pero no todos están operativos.

España cuenta con un centenar de Leopard que compró de segunda mano en los años noventa, pero se encuentran en un estado «lamentable», según dijo la ministra de Defense, Margarita Robles, el pasado verano, después de ser el primer país en ofrecérselos a Ucrania. Para el ECFR, la mejor solución sería «crear una alianza y enviar de forma conjunta los tanques a Ucrania», explicó Loss.

La propuesta polaca ocurre solo un día antes de una reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania, el llamado formato Ramstein. Los ministros de defensa de décadas de países occidentales serán destinados a la base militar estadounidense de Ramstein, en Alemania, para cubrir las necesidades militares de Kyiv. Si algún capital anuncia el envío de los Leopard o sus homólogos, seguramente será en este escenario.

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