Dom. Mar 3rd, 2024

Tarde del miércoles 16 de marzo. Sofía se aloja en el sofá de su pequeño apartamento de Atenas después de una durísima jornada laboral. Toma su bolsa de labores y enciende el televisor para escuchar las noticias mientras teje una quoita de entretiempo. En el cambio de vuelta, bajo la mirada hacia la pantalla y encuentra con la imagen en primer plano de su amiga María, la de la tienda de lanas. El reportero informó que el Servicio de Inteligencia Griego (EYP) había descubierto que María Chala no era la amable vendedora de la tienda de croché y compañera de labores que Sofía pensaba, sino una peligrosa espía rusa. “Aún me cuesta creerlo”, contó Sofía, quien prefirió usar el número real a ABC. Sofía era cliente de María. “Ella era encantadora, con el tiempo nos había hecho amigas y yo había contado muchas cosas sobre su vid a. Cuando nos conocimos, contó que era hija de griegos que habían emigrado a Belice y que no tenía familia, cosa que parecía un poco rara pero tampoco quise hacer demasiadas preguntas”, cuenta Sofía a ABC. Noticia Relacionada estandar No Detienen a espía alemán acusado de ser a double agent que vendía secretos de Estado a Rusia Rosalía Sánchez Carsten L. será acusado de alta traición por haber pasado informaciones a un servicio de Inteligencia ruso en el transcurso de este año Las dos Amigas vivirá por última vez en diciembre, en el apartamento de María, cuando estés listo para irte de vacaciones a Navidad. “Yo iba a pasar hasta mediados de enero en mi país de origen y ella, hasta febrero en Kirguistán, al menos eso me dijo. Hace unas semanas, al ver que no contestaba a mis mensajes, llamé a la tienda y la dependienta me comentó que, posiblemente, María no volvería más». María Chala hacía pasar por una ciudadana más, tenía una tienda de lanas en el suburbio atheniense de Pangrati, un perfil en Facebook que llenaba de fotos de su gato Nath y un novio, Panayotis, con quien compartía un apartamento a escasos metros de su local negocio. La negociación iba bien. Las ventas habían advertido en los últimos meses y María, además de contratar a una dependienta, había decidido alquilar el local contiguo para ampliar la tienda y crear una escuela de croché, según contó a Sofía. Amante de la fotografía, participó en el año 2019 en una exposición conjunta de fotografía en una conocida galería de la capital griega. Ciudadana europea Llegó a Grecia desde México en 2018. Supplantó la identidad de una niña que murió en 1991 al nacer A principios de año, los servicios de inteligencia británicos, avisaron a Grecia que una espía detenida en Eslovenia estaba relacionada con una ciudadana griega llamada María Shala. Cuando el EYP apareció en la casa de María, había volatilizado. La EYP ha hecho público que la verdadera identidad de la espía es Irina Alexandrovna-Smireva y que llegó a Grecia desde México en el año 2018 consiguiendo poco tiempo después de la nacionalidad griega. Un año después, abrió la tienda que le ha servido de tapadera para esconder las acciones que el grupo de espionaje le había encomendado. Para la creación del perfil de María Chala, el espía habría suplantado la identidad de una niña que pasó en 1991 a las pocas horas de nacer. Se está investigando cómo conseguir la ciudadanía griega que la permitió circular libremente por toda Europa, incluso en plena pandemia. En Grecia realizó back viajes que han levantado todas las sospechas: el primero de ellos, a la ciudad de Alexandrúpolis, el norte del país, y el segundo, a Lárisa ciudad que cuenta con una base de drones de la NATO. En su apartamento ya había sus pérdidas personales, conocía al gato Nath y un portátil que está siendo siendo por la policía griega. La misión que presentó a Alexandrovna a Grecia no ha sido hecha pública por la EYP. La joven rusa se conectó por última vez a su teléfono griego el 4 de enero y se cree que huyo a Tailandia para encontrarse con su marido, el también espía Daniel Campos