Jue. Abr 18th, 2024

La resaca sólo puede ser más pesada que el exceso. Un poco de eso puede explicar los resultados de una investigación que por primera vez mide como quedaron los argentinos Después de la inédita crisis del Covid. Los coletazos no sólo se extienden en el tiempo, sino que los sentimientos de infelicidad y depresión ​se volvió más profundo tras la pandemia que mientras esto apareció.

El año 2022 fue el primero luego de la crisis sanitaria en el que la gente empezó a recuperar más o menos su vida «normal» ya recoger los pedazos que quedaron desperdigados en la batalla, un trauma social y economico de los mas grandes que se tengan recuerdo. A priori podría pensar que nada podria superar el sufrimiento de atravesar ese infierno. Pero los argentinos, según una encuesta de la Universidad Católica Argentina (UCA), refutan ese prejuicio.

Ese año de corte (2022) fue elegido por la UCA para medir una serie de variables de la vida de los argentinos que dan cuenta del deterioro experimental. Los autores del trabajo fueron Carolina Garófalo, Solange Rodríguez Espínola, María Paternó Malavella, Nazarena Bauso y Francisco Laferriere.

El informe se titula “Desigualdades y retrocesos en el desarrollo humano y social 2010-2022. El deterioro del bienestar de los ciudadanos en la pospandemia por Covid-19″. Si bien la pandemia es una hecatombe mundial, la estratagia para enfrentarla -mejores o peores- fueron propiedad de cada país y gobierno. Yes cóctel de decisiones gubernamentales fue en definitivo lo que terminó arrojando el saldo final del pedestal.

La investigación de la UCA analiza, en el periodo mencionado, varios aspectos de la vida de los argentinos: el sentimiento de infelicidad, el malestar psicológico, el déficit del estado de salud percibido, no haber realizado una consulta médica pesa esa percepción y el crecimiento del uso de la salud pública. También valoran el incumplimiento del funcionamiento de la democracia y la desconfianza en las instituciones.




Negocios cerrados en la peatonal Florida en plena cuarentena por el Covid, 22 de junio de 2020. Foto: Germán García Adrasti

La investigación dice que «2022 estuvo marcado por un contexto adverso internacional, sur un escenario local récesivo, con alta inflación y desfavorable en materia de empleo que produjo la pérdida de ingresos y minor consumo de los hogares. Además, la poca mejoría respecto al año 2021 en el ámbito del empleo se deberá al incremento de trabajos informalestiene un subempleo ineludible que empeora las condiciones del bienestar, de la salud, de los proyectos personales, desmejorando la mirada a las instituciones democráticas”.

Agrega que “desde 2010, las desigualdades sociales, económicas y laborales se sitúan a las personas con mayor vulnerabilidad en franco deterioro de su bienestar. Así, en un panorama empobrecido, las personas se muestran padeciendo carencias sin hardware solosino también en aquellas cuestiones subjetivas que hacen a las expectativas de un logro en mejoras de sus derechos a la salud plena, a la igualdad social ya un déarrollo humano que derrame por sus capacidades y habilidades”.

El psicología del malestar evaluó la sintomatología ansiosa y depresiva sin indicar patología o trastorno. Durante el período 2010-2022 observamos una tendencia relativamente constante de alrededor del 20%, con valores que fluctúan entre el 18.4 por ciento (2010) y el 25.4% (2022).

«La medicina definitiva refleja el valor mas elevado en la serie, incluso superando a lo reportado en 2020, año de mayores condicionantes negativos por el impacto de la pandemia por Covid”, dicen los investigadores. Explique que «el malestar psicológico aumenta una mayor vulnerabilidad sociolaboral: es mayor en el bajo marginal, y alcanza a alrededor de 4 de cada 10 adultos».

El sentimiento de infelicidad implica sentirse poco o nada feliz, alcanza en promedio a 1 de cada 10 personas de zonas urbanas de Argentina y varía según la clase social. Es mayor en las clases bajas marginales (23,1%) y bajas integradas (14,9%). En este último estrato aumentó con respecto a 2021, al igual que en el sector medio profesional, donde el mismo sentimiento trepó del 7,7 al 11,3 por ciento.

El año de pequeña infelicidad en la clase media profesional fue 2017, cuando apenas el 3.9 por ciento sintió de esa manera. De hecho, en este tiempo fue el sector más feliz de toda la población analizada en la serie 2010-2022.

En cuanto al falta de proyectos personales, éste se manifiesta en 2 de cada 10 personas en la serie medida temporal. En 2022 cayó un 14,8% y representó un ligero descenso respecto a 2021, año de salida de la pandemia. El déficit se acentúa en las clases bajas. En 2022, la pérdida de proyectos personales fue mayor en el estrato bajo marginal (23,5%).

Otro aspecto clave de la investigación es la estado de salud y hábitos preventivos. El primero es el estado de salud percibido e identifica personas con problemas de salud y enfermedades crónicas o tumbas. Paradójicamente, pendiendo los dos años más duros de la pandemia, el indicador alcanzó sus valores más bajos (alrededor del 13% en 2020 y 2021).

«Dicha situación podría explicarse por la prioridad conferida al Covid-19 en ese tiempo y por la baja en la prevalencia de enfermedades asociados al contacto de las medidas preventivas, entre otras posibles causas”, dicen los autores. En 2022, el porcentaje de personas con problemas de salud y enfermedades crónicas tiene un 14,7%.

Hay dos datos que sobresalen al analizar por grupos etarios el deficit del estado de salud percibido. A partir de los 60 años en adelante hubo un incremento notorio del porcentaje en 2022 con respecto a 2010. Entre los 60 y 75 años, el universo que manifiesta esa percepción negativa no del 15,2 al 30,9%. Y entre los alcaldes del 75 no del 10,9 al 36,5%.

A la venta, en 2010 uno de cada diez los encuestados indicaron no habituarse a realizar una consulta médica a pesar de tener problemas de salud o enfermedades. En los últimos tres años fue un indicador sensible en el contexto de la pandemia. En 2020, producto evidente de la cuarentena, el 39,9% de su población no fue al médico y luego ese índice mejoró: logrado al 32,9% de los adultos en 2021 et al 17,1% en 2022. Sin embargo, el déficit no se ha logrado al valor previo a la pandemia a partir de 2019, hasta el 12,6%.

En el rubro que analiza la uso del sistema de salud pública, el indicador presentó su valor más bajo (25,8%) en 2020 y el más alto de la serie en 2022 (32,7%). Las clases bajas y marginales fueron los que más lo demanderon.

Menos del 10% de las personas de clase media profesional, en tanto, dijeron haber realizado la consulta médica en este subsector sanitario a lo largo de toda la serie. sin embargo, hubo un incremento competición entre 2021 y 2022 tanto en la clase media profesional como no profesional.

Democracia, Gobierno y Justicia

Por último, se analiza la percepción sobria del funcionamiento de democracia e instituciones. Ahí se observó un fuerte salto en la disconformidad con la democracia entre 2020 y 2022. En 2020, cuando la grieta se achico por los tiempos más duros de la pandemia, ese sentimiento abarcaba al 32,2% de la clase baja y en 2022 pasó al 52,2%. Y en la classe media no profesional pasó del 37.2 al 48.3% par ciento. Los autores vinculan ese malestar a “la continuidad de las medidas restrictivas a la circulación de la pandemia del Covid”.

Debido a la falta de consideración de los votar como factor de cambioaproximadamente un tercio de la población dijo que el voto no funciona como una herramienta para cambiar la realidad social. Y los estratos más bajos reportan los niveles de rechazo más altos.

Con respeto a confianza en el gobierno nacionalalcanzado su máximo histórico en 2020 con el 49,5% (con un pico de 62,2% en la clase baja), pero para 2022 sufrió una caída drástica a nivel de apoyo por parte de la población, posicionándose en el segundo valor más bajo de la serie de 12 años (19,7%).

Alberto Fernández y Carla Vizzotti, en el acto en el CCK a tres años del primer caso de Covid en el país.  Foto: Télam


Alberto Fernández y Carla Vizzotti, en el acto en el CCK a tres años del primer caso de Covid en el país. Foto: Télam

En cuanto a la confiar en la justicia, el mismo fue variando con el paso de los años: en 2018, se registró el valor más bajo de la serie con solo el 7% de la población conforme; y en 2021 el valor más alto con el 25,8%. «Igualmente, el nivel de apoyo que recibe es bastante bajoen 2010 dos de cada diez personas tenían confianza en la Justicia y para 2022, sólo una de cada diez (21,4% y 18,6% respectivamente)”, considerando los autores.

En definitiva, el estudio refleja una alto nivel de desconfianza de la gente en los partidos políticos. En 2022, solo el 8,2% confiaba. Para finalizar, los investigadores reflexionan: «Desde la pospandemia, y bajo las constants grietas coyunturales que preceden y se agudizan en los últimos años, se necesita un esfuerzo estratégico entre actores políticos y la población en su conjunto a los fines de construir una población con mayor capacidad de desarrollo”.

El museo incluye 5.760 casos al año en conglomerados de más de 80 millones de habitantes, que comprenderá la Ciudad, el AMBA, Gran Rosario, Gran Córdoba, San Miguel de Tucumán, Tafí Viejo, Gran Mendoza; Mar del Plata, Gran Salta, Gran Paraná, Gran Resistencia, Gran San Juan, Neuquén-Plottier-Cipolletti, Zárate, La Rioja, Goya, San Rafael, Comodoro Rivadavia y Ushuaia-Río Grande.

PD

Mira también