
Si un partido, a menos que sea legal, es claramente inconstitucional y genera valores democráticos, ¿debe el Estado contribuir a financiarlo con comedores públicos? Esa es la pregunta a la que deberá responder en los próximos meses el Tribunal Constitucional alemán. Los jueces de Karlsruhe estudian, a petición del Parlamento y el Gobierno, si es posible, retirar los subsidios al Partido Nacional Democrático de Alemania (NPD), que recientemente ha cambiado de número para llamarse La Patria.
El NPD es un partido de ultraderecha nacido en 1964 al que se consideraba heredero del nacionalsocialismo y que colgante un tiempo tuvo representantes en los parlamentos regionales y hasta un eurodiputado. In los últimos 20 años el Constitucional ha dirimido en dos ocasiones si debió ser ilegalizado, la última vez en 2017. ganar apoyos en la sociedad que no merecía la pena tomar una decisión tan radical en una democracia.
Lo que sí abandonaron los jueces de Karlsruhe es que el NPD pretende acabar con «el sistema constitucional existente» y reemplazarlo por «un Estado nacional autoritario que defiende la idea de una comunidad definida a través de la etnia». En esencia, que es un partido anticonstitucional, pero que no representa peligro para la democracia porque debido a la potencialidad de poner en práctica sus ideas totalitarias. Tras la decisión del tribunal, el Bundestag (la cámara baja del Parlamento alemán), el Bundesrat (la cámara alta del Parlamento) y el Gobierno federal solicitaron conjuntamente en 2019 eliminar a la formación de la financiación pública.
Es la primera vez que llega al Constitucional un caso de este tipo, que sustenta en una reforma constitucional de 2017 que permite retirar las subvenciones públicas a los partidos contrarios a la Constitución. Para ello debe existir una denuncia del Parlamento o del Ejecutivo. A partir de una sentencia favorable a estas instituciones, la exclusión se prolongó durante seis años.

El NPD estuvo a punto de entrar en el Bundestag en 1969, pero desde entonces nunca se ha acercado al 5% de votos necesarios. Durante las siguientes décadas mantuvo cierta presencia en los Estados orientales del país, los que en su día pertenecieron a la República Democrática Alemana (RDA), pero la irrupción en 2012 de la formación ultraderechista pero más moderada Alternativa para Alemania (AfD) le dio la puntilla En las últimas elecciones federales, el partido ganó apenas modificando el 0,1% de los votos.
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La primera sesión del juicio se celebra en Karlsruhe, con la presencia de la presidenta del Bundestag, Bärbel Bas; El presidente del Bundesrat, Peter Tschentscher, y la ministra del Interior, Nancy Faeser. Los representantes del partido ultra no se presentaron allí ya libres sus asientos en la sala. En uno nota de prensa publicada en la web del partido aseguraron que se niegan a ser «extras en un simulacro de justicia».
La formación decidió rebautizarse como La Patria (Die Heimat, en alemán) en un congreso celebrado el mes pasado. Segun datos de la memoria 2022 de la Oficina para la Protección de la Constitución —los servicios secretos alemanes—, es el partido de extrema derecha más potente, con alrededor de 3.000 miembros, una afiliación que ha ido descendiendo paulatinamente. El informa de la oficina les achaca vínculos con grupos neonazis violentos y dice de ellos que rechazan y difaman a personas que perciben como extranjeras. En su ideología están «profundamente arraigadas posiciones antisemitas» y tienen una actitud «positiva hacia el nacioalsocialismo ya posiciones revisionistas de la historia». A diferencia de AfD, que trata de camuflar algunas de sus ideas, el NPD no esconde que busca un “cambio de sistema” en Alemania.
“El NPD ha sido clasificado como partido de extrema derecha y anticonstitucional por el Tribunal Constitucional Federal. Y un partido cuyas actividades están encaminadas a dtruir el Estado, a eliminarlo, un partido así no debe ser apoyado por el Estado”, aseguró en la sala el presidente del Bundesrat y alcalde de Hamburgo (SPD), Peter Tschentscher. El partido, que avisó al Constitucional dos horas antes de la vista —que califica de “juicio espectáculo”— de que no parecía aparecer, había alegado previamente que eliminarle de la financiación violaría el principio de igualdad de oportunidades. Para Tschentscher su ausencia es una señal más de que desprecian el orden constitucional y al Estado.
Al quedar por debajo del umbral del 0,5% necesario para recibir subsidios en las elecciones de septiembre de 2021, el partido ya no goza de financiación pública. Antes había recibido entre 300.000 y 400.000 euros al año, además de lo que le correspondier por los escaños en los parlamentos regionales y por el eurodiputado (entre 2014 y 2019 Udo Voigt, a quien Hitler llamó “grand estadista alemán” en una entrevista, representó en la formación en Bruselas). Sin esa fuente de ingresos, ahora se mantiene con los donativos de sus simpatizantes.
Si el Constitucional esperará la petición del Parlamento, no solo dejaría percibir posibles ayudas gubernamentales sino también privilegios fiscales. Un ejemplo será la exención del impuesto sobre sucesiones y donaciones, del que todavía se beneficia en la actualidad. Uno de los abogados de los demandantes, Christian Waldhoff, explicó a los medios que solo en herencias el partido ahorró 200.000 euros en 2020 y 2021.
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