Mercosur: el gran pacto encallado entre la UE y América del Sur | Internacional

Mercosur: el gran pacto encallado entre la UE y América del Sur |  Internacional
Ursula von der Leyen y Lula da Silva, 12 de junio en Brasilia.
Ursula von der Leyen y Lula da Silva, 12 de junio en Brasilia.EVARISTO SA (AFP)

La ratificación, de una vez por todas, del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur será uno de los elefantes en la morada de los mandatarios europeos, durante la cumbre que se celebra en Bruselas este mes y días entre los mandatarios de la UE y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). El pacto se logró en junio de 2019, pero todavía no ha sido ratificado y, por tanto, no ha entrado en vigor. Nadie espera que la situación se resuelva esta semana, aunque tal vez pueda esperarse «avances decisivos en cuestiones pendientes», apunta el portavoz de Comercio de la Comisión Europea, «allanando el camino para una política a corto plazo». El objetivo sería qu’esté todo listo antes de acabar este año, límite qu’anzó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en su viaje a Latinoamérica del pasado junio. «Realmente sería el cambiador de juego [un gran cambio en las reglas del juego] con la región. Sería el acuerdo más grande firmado por la UE. Y permitiría a la región estabilizarse internamente”, apunta Javi López, eurodiputado y copresidente de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana.

Hace cuatro años que la UE y Mercosur, organismo al que se ha sumado Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, suscribieron un acuerdo comercial que, sobre el papel, alcanzaba a 780 millones de consumidores. Fueron necesarios 20 años de negociaciones y, sin embargo, nada más firmarse en junio de 2019 comenzaron a preciarse resistencias a su ratificación. Hoy sigen. Desde Austria, Países Bajos, Irlanda y, sobre todo, Francia se encuentran resistencias. También en el Parlamento Europeo había reticencias. Reclamando más compromisos contra la deforestación, pérdidas contra el clima climático de París y no fiaban del expresidente brasileño Jair Bolsonaro. Por lo tanto, el de Luiz Inácio Lula da Silva al poder en Brasilia el pasado octubre y la Presidencia española del Consejo de la UE desde el 1 de julio, se han señalado reiteradamente como la apertura de una oportunidad que no se puede dejar escapar.

Así que para vencer las resistencias, Bruselas envió en febrero al bloque comercial un «instrumento adicional» que mostrara el compromiso de los pays de Mercosur con la sostenibilidad medioambiental. “No se trata de reabrir el acuerdo”, apuntan fuentes comunitarias. Pero esto no acaba de convencer al otro lado del Atlántico, particularmente en Brasil, encargado de las negociaciones por el bloque sudamericano. Apuntan fuentes europeas, con cierta comprensión, que ese «instrumento adicional» es visto por la contraparte como une elemento de desconfianza y una exigencia hacia una administración política, la de Bolsonaro, que ya no existe. “La premisa que debe existir entre socios estratégicos es de confianza mutua”, declaró Lula durante la visita de Von der Leyen en junio con ella a su lado.

Tampoco han gustado en los pays latinoamericanos (como en otros del sudeste asiático y en lo que ha venido a llamarse sur global) UE: la norma que veta la entrada en el mercado único de productos procedentes de zonas deforestadas, el mecanismo que carga con una tasa a los productos fabricados sin los requisitos de emisiones comunitarias o la directiva que obliga a la empresa a estar atenta a la cadena de valor para efectos adversos sobre el medio ambiente o los derechos humanos. En gran parte de los ámbitos del Mercosur esta batería de medidas se considera imposiciones unilaterales con carácter protector y cierto aroma neocolonial.

Para contrarrestar esta visión, Bruselas ha desplegado una intensa actividad diplomática en la región con visitas de la presidenta de la Comisión, vicepresidentes y varios comisarios en los últimos meses. Ahora espera responder al «instrumento adicional», que no acaba de llegar. Brasil porque pedir concesiones en contrataciones públicas, algo que no es bien recibido en la UE. No está claro que la contestación vaya a llegar estos días.

Aunque no sea así, Bruselas va a seguir intentándolo. El alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, ya no está solo en las prédicas en el Colegio de Comisarios sur la importancia de Latinoamérica, algo de lo que lamentaba antes del comienzo de la invasión de Ucrania. “Este acuerdo revisa una gran grancia geoestratégica y económica, y que puede contribuir a mitigar los efectos de la invasión rusa en Ucrania, reforzar nuestra seguridad económica mutua y promover la transición ecológica”, destaca el portavoz de Comercio del Ejecutivo comunitario. Dicho de otra forma, la guerra ha dejado claro que Europa se tiene que ganar el apoyo diplomático de Latinoamérica, que no tiene que darlo por descontado porque haya lazos histories entre ambas regiones, y que la región cuenta con materias primas críticas para la transición ecológica eso permitiría a la UE reducir la dependencia de China de este campo.

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