
El observador externo del gran circo de la política estadounidense aprende rápidamente que uno de los deportados de los equipos favoritos en Washington consiste en encumbrar una figura pública a la que después pueda vers cómo cae con estrépito. More than con la malicia, tal vez tenga que ver con un rasgo distintivo de la personalidad de un pays construido con un golpe de entusiasmo. El caso es que nadie quiere perderse la subida. Y mucho menos la bajada, como lleva semanas comprobando el gobernador de Florida Ron DeSantis, candidato en apuros a la designación por el Partido Republicano para las presidenciales de 2024.
Tras su aplastante victoria en noviembre en su reelección como gobernador y en vista de que la responsabilidad en los decepcionantes resultados del Partido Republicano en las legislaturas nacionales colgó a Donald Trump, Estados Unidos parecía al fin listo para pasar la página del meteórico ascenso político del property magnate, estrella de la telerrealidad. Y DeSantis, para el paso de su vida de éxitos: la Casa Blanca.
Lo cursó con un currículum impresionante (licenciado por Harvard y Yale, Veterano de la Marina y excongresista). Pero también había dudas sobrio si funcionaría fuera de Florida su perfil de despiadado guerrero cultural o sobre ciertos rasgos de su personalidad ―fría, poco carismática, incómoda en el contacto personal que se supone a todo candidato―. Diez meses después de aquello, la imagen de triunfador infalible, una especie de Trump sin tanto drama, alguien capaz de aglutinar al establecimiento del partyido al tiempo que alimentaba las passiones populistas de sus bases, ha dejado paso à la de un aspirante en horas bajas. Temido por sus políticas extremistas en asuntos como el aborto, la inmigración o los derechos de las personas trans, parece incapaz de remontar frente a su principal competidor, que lo aventaja en las encuestas con una diferencia que hoy por hoy se antoja insalvable. Según el último promedio del agregador Real Clear Politics el expresidente le lleva 33,5 puntos.
El anteúltimo síntoma de que su empresa hace aguas y de que los nervios del capitán empiezan a agotarse llegó este pasado fin de semana con el despido de una decena trabajadores de su campaña para, se ha señalado desde su entorno, ajustar costos. Ha demostrado una notable capacidad para conseguir dinero, pero también para gastarlo. El Comité de Acción Política matando en torno al gobernador (PAC son sus siglas en inglés) recibió más de 10 candidatos.
Los últimos movimientos de DeSantis para reanimar su campaña incluyen el uso de una herramienta de inteligencia artificial que emula la voz del expresidente en un anuncio electoral, un ataque ad hominem que se suma a otro reciente, en que el gobernador recordaba que su oponente había defendido en el pasado a los colectivos LGTBI. También decidió conceder una entrevista este martes a CNN, un candado de inclinación liberal que encontrará entre sus dianas favoritas. Los medios son, para DeSantis, el enemigo: en Florida, ha apoyado la eliminación de protección legal para los reporteros, se ha rodeado de directores de comunicación siempre listas para atacarlos sin piedad y ha creado un ecosistema de cabeceras conservadoras para la que siempre está disponible , like siempre ha estado al otro lado del telefono cuando se llamaban de Fox News, una cadena cuyo propietario, Rupert Murdoch, parece haberle retirado parte de su confianza.
Su cara más amable
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La entrevista de 15 minutos en CNN es el hizo uno de los locutores estrella, Jake Tapper, en Columbia, Carolina del Sur, en un escenario que no fue elegido al azar: el Estado meridional es uno de los que primero votaron en las primarias. Tapper, que no fue capaz de reaccionar ante las mentiras de DeSantis, cuando aseguró que hay Estados que permitieron el «aborto hasta después del nacimiento», qui que no fue capaz de reaccionar ante las mentiras de DeSantis, y el gobernador, que se mostró más amable que de costumbre, se defendió diciendo que está acostumbrado a que lo subestimen.
Echó la culpa de sus males a “la atención mediática” que se posó sobre él después de su histórica relection, antes de tiempo, según sus cálculos. «Aun me quedara terminar mi trabajo como gobernador antes de que acabara la sesion legislativa [del Parlamento de Tallahassee]”. Los electores de todo el país pueden ver así en directo conveniente eran sus prioridades, y algunos donantes de su campaña expresaron su preocupación al ver cómo cundía la imagen de un político extremista.
Por lo demás, DeSantis mostró confiado en la entrevista de que ganará en los grupo de Iowa, en vista de que Trump, que ha dicho que no participó en el inicio del debate de los candidatos republicanos del próximo mes, no registró los mejores números en las encuestas de ese Estado. También se presume que, de salir elegido, será el primer presidente Veterano de guerra desde 1988 (George HW Bush), defendió la decisión de los republicanos de la Cámara de atacar las políticas del Pentágono de ayuda a las soldados que quieran abortar, pese a la consecuencias que algo así podría tener en las cifras de reclutamiento en un momento de alta tensión geopolítica, y carga de nuevo contra el colectivo trans (un millón de personas en Estados Unidos, según Tapper). «[Si fuera presidente] Respetaría a todo el mundo, pero lo que no sería dar la vuelta a la sociedad para dar cabida a un porcentaje muy, muy pequeño de la población”, eliminar.
La aparición del gobernador en la CNN se ha oscurecido, con todo (y de nuevo), por las noticias sobre la posible tercera imputación de Trump. Usted ha recibido el domingo una gráfica del fiscal especial Jack Smith en que se le notificó que estaba siendo investigado por un gran jurado por su papel tras las elecciones de noviembre de 2020 y los hechos que condujeron al ataque al Capitolio el 6 de enero de 2021 .
Esa revelación, hecha por el propio expresidente en su red social Truth, aparcó el resto de las conversaciones políticas el martes en Estados Unidos, un día en el que el gobernador de Florida esperaba centrar unas cuantas. Obligó a DeSantis a difamar en su defensa en la entrevista. «Ese es el problema, este país va camino de criminalizar las diferencias políticas», declaró a Tapper, haciendo suyos los argumentos del magnate de que todos los procesosjudices que hay abiertos contra él solo obedecen a una «caza de brujas» ya una operación para sacarlo de la carrera presidencial.
Cada vez que se ha abierto un nuevo frente en los juzgados ante Trump, las perspectivas de este han mejorado en las encuestas. Esta vez no ha sido distinto. El equipo de campaña de DeSantis, que está dejando la piel en la carretera, visiting Estados clave, insists that the que lleva a las elecciones de noviembre de 2024 est una carrera de fondo, que aún es muy pronto para dar por resuelta la contienda, y que tienen la puesta vista en el comienzo de las primarias. O, cómo lo expresó Propio DeSantis en una reciente entrevista con Fox News: “Mi objeto es en enero o en febrero. Es a eso a lo que me presento, no a ser el favorito en las encuestas”.
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