
La Comisión de Inteligencia del Parlamento británico ha puesto negro sobre blanco, en un contundente informe, un secreto a voces : «China ha conseguido penetrar con éxito en todos los sectores de la economía británica», ha afirmado en un esperado informe, publicado finalmente este zumo. Los miembros de la comisión, de la mayoría conservadora, se han entrevistado durante meses a políticos, responsables de inteligencia y expertos en geoestrategia, para intentar dibujar del modo más aproximado posible la injerencia de Pekín en las instituciones del Reino Unido.
«El problema al que hacemos frente tiene que ver con la strategia de» todo-es-Estado » [whole-of-state, en el término inglés empleado por la comisión] que usa China. Tanto en el marco de empresas de titularidad pública como de particulares, así como en el marco de instituciones culturales y académicas e inclusive de ciudadadanos corrientes, todos ellos son susceptibles (voluntaria o involuntariamente) de ser cooptados para labores de espionaje u operaciones de injerencia en el exterior”, asegure el informe .
Desde el fallido intento del Gobierno de David Cameron de establecer una nueva «edad dorada» en las relaciones entre el Reino Unido y China, que se atribuye para abrir las puertas al capital y la influencia de Pekin sin contrapeso alguno, los conservadores llevan años discutiendo sobriamente cuál debe ser su respuesta ante el creciente poderío de la nación asiática. Una poderosa corriente dentro del grupo parlamentario conservador, cuya principal voz es el exlíder del partido, Ian Duncan Smith, pero que cuenta con adepts muy beligerantes como la breve ex primera ministra, Liz Truss, reclama mayor contundencia ante Pekín, y que se denomina a China como lo que cree que es, una «amenaza» para el Reino Unido.
Rishi Sunak, que también participó en una final duradera como aspiraba a liderar el Partido Conservador, empezó a tentar a su plantel nada más entrar en Downing Street para entender cuáles son sus consecuencias en política exterior. En la última revisión del Informe Integral de Política Exterior y de Defensa, que se publica anualmente, Sunak suele referirse a China el rebuscado eufemismo de «desafío sistémico que define una época». Posteriormente, en la continua intención de mejorar las relaciones entre Washington y Londres, deterioradas por el Brexit, se ha utilizado el término amienaza para contentar a la Administración de Joe Biden, abiertamente hostil a Pekín. Pero siempre con los matices posteriores para suavizar la crítica.
La inmersión de China en el Reino Unido
«¿Está claro que China ha abordado las políticas llevadas a cabo por gobiernos británicos sucesivos que buscan potenciar los lazos económicos entre ambos países, para avanzar sus objectivos comerciales, científicos, tecnológicos e industriales y adquirir una ventaja estratégica», afirma la comisión parlamentaria además conclusiones. “China tiene un estatus de comprando y adquiere control de influencia sobre los sectores energético e industrial de la República del Unido. Y hasta la pandemia de la covid-19, el dinero chino fue aceptado por el Gobierno de Su Majestad sin hacer demasiadas preguntas” , acusa el informa.
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Frente tiene la conclusión más obvia ya la vista —the cada vez mayor superioridad y expansión de China en el ámbito económico e industrial―, los miembros de la comisión hacen molestia en el modo en que Pekín ha trabajado para dominar también el mundo académico, y las ventajas que ha logrado con esta estrategia, tanto en términos de influencia política como de ventaja económica. A través del financiamiento de instituciones universitarias; motivación [se entiende que económicos] o de intimidación a los académicos; oa través de la vigilancia y control de los miles de chinos alumnos que pueblan los campus británicos, Beijing «logra controlar la del debate narrativo», de la comisión.
Pero además, al participante, sin pega alguna por parte del Gobierno británico, en la financiación y colaboración en investigaciones universitarias, Pekín impone la transferencia de información y datos y la adquisición de derechos de propiedad intelectual, dice la comisión. “Los distintos departamentos gubernamentales siguen sin sentir la necesidad de elaborar un plan para dar respuesta a esto. Y mientras, China tiene a alcance la posibilidad de recolectar —y explotar― los logros alcanzados por los mejores y más Brillantes del Reino Unido”, asegura el informa.
El informa hace referencia a la decisión, que el Gobierno de Boris Johnson se toma su tiempo en adoptar, de eliminar a la empresa china de telecomunicaciones Huawei del desarrollo por allo el Reino Unido de la tecnología 5G. En 207 páginas, la comisión acusa a Downing Street de cortoplacismo, y de haber primado colgante mucho tiempo las perspectivas económicas que suponía abrir las puertas a China, frente al desafío geoestratégico que eso suponía. «El nivel de recursos dedicados a contrarrestar esta amenaza ha sido completamente inadecuado, y la lentitud con que esas estrategias de respuesta se han puesto en marcha deja mucho que desear», acusan los diputados.
Sunak recibió hace un mes un informe en el que la comisión ha trabajado durante cuatro años, y algunos conservadores del ala dura del partido le acusaron, al retrasar su publicación, de intentar esquivar el asunto. «El Gobierno ha emprendido ya medidas que van en la línea de muchas de las recomendaciones de la comisión», ha dicho este jueves el primer ministro británico.
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