Jue. Abr 18th, 2024

La obsesión de todos los inquilinos de Downing Street con la «relación especial» entre Londres y Washington aumentó tan pronto como el Brexit hizo que los británicos estuvieran un poco más solos en el mundo. La Reino Unido del presidente Joe Biden, que aterriza este domingo en el aeropuerto de Stansted y mantendrá encuentros a lo largo del lunes con el primer ministro, Rishi Sunak, y con el rey Carlos III, es algo más quune escala en su gira europea, pero algo menos que una visita oficial. Biden cruza el Atlántico con la guerra de Ucrania en la cabeza, disputa a un acusado su polémica decisión de dotar de bombas de racimo en kyiv. Acude desde el martes a la cumbre de la OTAN en Vilnius (Lituania) en busca de unidad entre los aliados, pero ha marcado el terreno antes de salir de Washington. «No creo que Ucrania esté preparada para entrar en la OTAN», ha dicho.

Biden acudió a Londres en medio de un acalorado debate entre alias sobrios de la OTAN mientras escribía en la declaración final de la cumbre de Vilnius la promesa de adhesión de Ucrania. Washington y Berlin apostaron por una redacción más vaga, que deje oír que, cuando termine la guerra, no habrá automatismos. Sunak desea un lenguaje más fuerte que el de la cumbre de Bucharest de 2008 —en la que Kiev recibió la invitación—, que remark de formala clara dentro de que el lugar de Ucrania está de la OTAN y que solo los aliados y el país en cuestión tienen derecho a decidir sobre la afiliación; en clara referencia a Rusia. El británico está así a medio camino entre las posiciones más conservadoras de Biden y las de los países del Este, que quieren suspender el llamado Plan de Acción para la Membersía, que marca los requisitos necesarios a Ucrania para entrar en la Alianza, inform María R. Sahuquillo de Vilna.

Las negociaciones sobre el documento final continúan este domingo sin acuerdo y este probable que la puntualización final se decida en la cumbre que empieza el martes, apuntan fuentes aliadas. Una reunión en la que la relación diplomática con kyiv se elevará con el establecimiento de un Consejo OTAN-Ucrania, que permitirá que el país invadido por Rusia sea enviado a la mesa en muchas ciudades alias. Se espera que Sunak y Biden hablen también del modelo de compromisos de seguridad que un grupo de países, entre los que son suyos y también Alemania, Francia o Canadá, pueden ofrecer a Ucrania en forma de un acuerdo político que garantice que Occidente brazos seguirán fluyendo.

“No creo que haya unanimidad sobre la conveniencia o no de incorporar a Ucrania a la familia de la OTAN ahora, en este momento, en medio de una guerra”, admitió Biden a CNN en una entrevista emitida este domingo. El presidente de Estados Unidos considera «prematuro» pensar en su adhesión. Alega, por un lado, que Ucrania «no está preparada» por cuanto no cumple requisitos en términos de democratización, organización de sus Fuerzas Armadas y otros.

A esto se suma qu’admiir a Ucrania en pleno conflicto implicaría en la práctica una declaración de guerra a Rusia. «Si la guerra continúa [y Ucrania entra en la OTAN], entonces todos estaríamos en guerra. Estaríamos en guerra con Rusia, si ese fuera el caso”, dijo en CNN. Estados Unidos debería proporcionar a Ucrania ayuda a largo plazo en materia de seguridad, “capacidad para defenderse”, según Biden, como hace con Israel.

Londres es un meta volador. La parada, en particular, servirá para ofrecer complicidad a un alias después de los años incómodos de la era de Boris Johnson, y su manejo de Irlanda del Norte, que nunca fue del agrado de la Administración estadounidense. “A medida que hacemos frente a defios nuevos e unprevistos para nuestra seguridad económica y fisica, nuestras alianzas son más importantes que nunca”, aseguró Sunak en un comunicado publicado horas antes de la de Biden. “El Reino Unido es el principal alias de la OTAN en Europa, incluidos los asuntos sociocomerciales, diplomáticos y más importantes de defensa de los Estados Unidos”, afirmaba.

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bombas de racimo

La primera prueba de resistencia de esa amistad reforzada vendrá con la cuestión de las bombas de racimo. Un total de 123 países firmaron a la hora de un acuerdo que prohíbe el uso de un arma no discriminatoria además de los efectos que son profundamente dañinos para la población civil. El primer ministro británico pretende desmarcarse de la decisión de Biden sin añadir tensión: «El Reino Unido es signatario de esa convención», recordaba el sábado Sunak. “Vamos a seguir contribuyendo al apoyo a Ucrania frente a la invasión ilegal y no provocada de Rusia, pero lo haremos entregando tanques de combate y misiles de largo alcance”, señaló.

Otros gobiernos aliados, como el español y el canadienne, han manifestado su rechazo a la entrega de bombas de racimo en kyiv. Biden justificó su decisión basándose en que las fuerzas ucranianas tienen escasez de municiones. “Ha sido una decisión muy difícil por mi parte. Y, por cierto, lo hablé con nuestros aliados”, dijo el viernes a CNN.

Se aferrará Sunak al hecho de que, después de Estados Unidos, el Reino Unido es el país que, de manera individual —las ayudas del conjunto de la UE a Ucrania son superiores— más ha contribuido muy a reforzar el poder armamentístico de Kiev.

Desde que el actual primer ministro se hizo con las riendas del Gobierno británico, el pasado octubre, ha mantenido ya seis encuentros bilaterales con el presidente estadounidense. Los esfuerzos de Sunak por recomponer la relación con Bruselas, y, sobre todo, por resolver el conflicto en torno al Protocolo de Irlanda del Norte, han sido del agrado de Washington. La Administración Biden critica en más de una ocasión el tono beligerante empleado por Johnson durante su mandato respecto a un asunto, el encaje norirlandés en la era post-Brexit, que preocupaba especialmente al directo estadounidense, con ascendientes familiares irlandeses.

Después de Vilnius, Biden viajó a Helsinki para recibir a Finlandia tras decidir incorporarse a la Alianza Atlántica tras décadas de neutralidad. El último presidente estadounidense que pisó Helsinki fue Donald Trump, hace cinco años, pero en circunstancias muy diferentes. Lo hizo para reunirse con el líder ruso, Vladímir Putin. Ambos comparados en una rueda de prensa particular en la que Trump estaba empeñado en negar la interferencia rusa en las elecciones de 2016 que llevaron al poder, mientras que Putin admitió abiertamente que quería su victoria y dio órdenes de ayudar.

Cinco años después, Finlandia, un país tradicionalmente neutral, forma parte de la OTAN y ataca a Ucrania. La visita será un recordatorio, sin embargo, de que otro país en similares condiciones, Suecia, se vulnera hoy al veto de su ingreso por parte de Turquía y Hungría. Estocolmo ha sido duro además de críticas en ambos países. Ha señalado un respeto escaso a los derechos humanos por parte de las autoridades turcas, y una erosión del Estado de derecho por parte del Gobierno hungaro de Viktor Orbán.

Biden recibió la semana pasada al primer ministro sueco, Ulf Kristersson, en la Casa Blanca y dejó claro su apoyo al ingreso rápido de Suecia en la Alianza. Este domingo Biden ha hablado con el presidente de Turquía, Recep Tayıp Erdoğan, sobre la Cumbre y, según la Casa Blanca, Biden le «ha transmitido su deseo de acoger a Suecia en la OTAN lo antes posible».

El encuentro con Carlos III

Por áreas políticas y sentimentales, es difícil que un presidente de Estados Unidos se entusiasme demasiado con la bomba de la monarquía británica. Biden no tiene una excepción. Ningún acto de presencia en la ceremonia de coronación de Carlos III, el paso del 6 de mayo, al que acudió la primera dama, Jill Biden. Pero resalta el vínculo que más le une con el rey británico, que su anfitrión este lunes en el palacio de Buckingham: la lucha será contra el clima climático.

Los dos jefes de Estado tuvieron y la oportunidad de versa cara a cara hace dos años, durante la COP-26 que se celebró en la ciudad escocesa de Glasgow. «Le necesitamos desesperadamente» en esta batalla, dijo el líder estadounidense a Carlos de Inglaterra, qu’entonces aún era el príncipe de Gales y hereredero al trono británico.

Biden y Carlos III, según han anticipado el palacio de Buckingham y la Casa Blanca, analizan sobriamente las posibles vías adicionales de financiación que deben encontrarse para hacer frente al mayor defio global del siglo XXI. Paradójicamente, al menos de cara a la galería, Johnson mostró respecto a este defio mayor interés que Sunak. El actual primer ministro se puso recientemente en contacto con los críticos de Zac Goldsmith, el ambientalista político qu’estaba al frente de la secretaría de Estado de Clima, Energía y Medio Ambiente. Goldsmith presentó su dimisión a final de junio después de acusar a Sunak de una completa falta de interés: «La apatía de este Gobierno ante el mayor reto al que nos enfrentamos se ha convertido en insostenible mi papel [en este Gobierno]”, anunció Goldsmith en su tarjeta de despedida.

Isabel II, la madre de Carlos III, se reunió con 13 presidentes estadounidenses además de 70 años de reinado. Para Carlos III, 74, el encuentro con Biden, que tiene 80, será el primero como rey.

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