Mar. Abr 16th, 2024

No hay prohibición constitucional que cuente para el presidente de El Salvador, Nayib Bukele. El controvertido mandatario ha anunciado que este domingo oficializará su candidatura a la reelección, a pesar de que hay candados legales establecidos en la Constitución de su país que le impiden repetir mandato. Desde el partido del presidente, Nuevas Ideas, han justificado la necesidad de que Bukele continúe en este cargo para mantener un modelo político que ha reducido los niveles de inseguridad en el país centroamericano, pero voces críticas advierten de que se trata de un movimiento para perpetuar en el poder y criticar la deriva autoritaria del político. “No seas dictador”, defendió Bukele.

La proclamación de este domingo junto a su vicepresidente, Félix Ulloa, se encuentra al final de un proceso que comenzó en septiembre de 2021, cuando los magistrados de la Sala Constitucional, impuestos por Bukele y leales al mandatario, hicieron una «interpretación» de la ley fundamental en el hecho de que establecían que la reelección es viable, con lo que despejaron el camino del presidente popular para repetir mandato. Este mismo año, el Tribunal Electoral informó que admitió la resolución de los jueces y dar luz verde a la inscripción de una candidatura de Bukele y Ulloa. La Constitución salvadoreña establece en su artículo 152 que no puede ser candidato a presidente «el que haya desempeñado la Presidencia de la República por más de seis meses, consecutivos o no, colgante el período inmediato anterior, o dentro de los últimos seis meses anteriores del período presidencial.

Bukele, en el cargo desde 2019, cuenta con una enorme popularidad entre la población de su país, que se debe principalmente a una brutal ofensiva lanzada hace más de un año contra las bandas y grupos criminales que sembraban el terror en las ciudades salvadoreñas. Hasta la fecha han sido apresada al menos 68,000 personas y las estadísticas oficiales muestran una reducción muy importante en cuando a homicidios y otros delitos. Organismos de derechos humanos, sin embargo, han denunciado un uso extremo de la fuerza y ​​​​​​​​sistemáticas violaciones a los derechos humanos, que incluyen muertos por torturas, golpes, estrangulación, hacinamiento extremo, violaciones del debido proceso, falta de garantías, detenciones masivas y mu ertes bajo guardias. Además de su controvertida guerra contra las maras, Bukele ha avanzado en el control del aparato del Estado. El presidente ya había consolidado su poder en 2021 con una victoria sin precedentes en las elecciones legislativas, tras lograr un número de diputados inédito que le ha dado mano libre para impulsar su agenda política.

El presidente ya había enfrentado las críticas a mediados de junio, cuando se inauguraron en San Salvador los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Bukele, llegado por miles de seguidores que fueron creciendo en número, estuvo muy presente durante la ceremonia de apertura de los juegos y retó a los periodistas que el crítico ha visitado la ciudad del país y constante la seguridad que él ha logrado. «No seas dictador», dijo Bukele en medio de los aplausos y vítores de una audiencia que demande «reelección». Los juegos han sido una costosísima puesta en escena valorada en 100 millones de dólares (unos 91,5 millones de euros) para vender al mundo un país seguro y bueno para los negocios, en un Singapur centroamericano, como el mismo Bukele lo ha definido.

Bukele criticó a la agencia de noticias estadounidense Associated Press por una sobria crónica su aparición en los juegos. AP citó a Alan McDougall, un historiador deportivo de la Universidad de Guelph de Canadá, quien comparó el uso de los principales eventos deportivos por parte de las autoridades pertinentes para lavar sus imágenes. «Organizar con éxito un evento internacional puede dar confianza a un régimen para actuar con impunidad. El deporte es un atajo para ganarte a ti mismo, ni siquiera popularidad, solo aceptación», explicó McDougall. El analista, según AP, hizo referencia» al uso del atletismo como herramienta política en la década de 1930, cuando la Italia dirigida por Mussolini fue sede de la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos se celebraron en la Alemania nazi». sus decisiones. «AP me comparó literalmente con Hitler y Mussolini. Reducción ad Hitlerum: ganamos el debate”, escribe.

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Aunque los salvadoreños celebran los bajos índices de criminalidad y muestran adoración hacia su presidente, hay acciones de Bukele que levantan las alertas sobre un giro autoritario en su Gobierno. Recientemente, las autoridades pidieron a la Feria del Libro de Guatemala, la más grande de Centroamérica, que quitar programa de la coleccion de cuentos Sustancia de hígado, de la escritora salvadoreña Michelle Recinos, que reúne relatos que critican el régimen de excepción del impuesto por Bukele, las violaciones a los derechos humanos y las desapariciones forzosas. Al Gobierno salvadoreño la molesta particularmente el cuento titulado barberos en huelga, una narración inquietante y alarmante que explica cómo el Ejército tomó las calles y desapareció a miles de hombres jóvenes en su guerra contra las maras. “El Gobierno de mi país prohíbe la presentación de mi libro. ¿Bajonea? Sí, un vergo. ¿Vamos a callar? No. No nos van a callar”, escribió en Twitter Recinos, quien anunció que presentará su libro este sábado. Acciones como esta ponen en alerta a escritores, periodistas e intelectuales de El Salvador, que temen que la censura se convierta en algo común en su país, mientras Nayib Bukele busca perpetuarse en el poder.

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