Formaron parte de la organización y afirman que tienen familiares a los que dejaron de ver. La protesta también repitió en España y México.
Un grupo de familiares y personas que se identifican como «sobrevivientes de los Testigos de Jehová» realizó una manifestación este sábado en el Obeliscocomo parte de una iniciativa internacional que busca visibilizar tanto Denuncias por estafa economica como el encubrimiento de abusos sexuales, en el marco de esta religión practicada por unas 8 millones de personas en el mundo.
Los manifestantes, que también se expresan esta tarde en España y Méxicoafirma que la organización «Watch Tower Bible and Tract Society of Pensilvania», con sede en Estados Unidos, encubre de forma sistematica casos abusos sexuales, pederastía y otros delitos cometidos por pastores de las distintas congregaciones bajo el pretexto de que ninguna religión pierda su prestigio.
«La organización no permite que los fieles denuncien en la Justicia a los curas pederastas», asegura a Clarín una de las manifestantes, Cristina Laetta, explica que «lo único que hacen es armar un tribunal interno, donde deciden si expulsan a determinada persona».
Las víctimas y sus familiares son «manipulados» para que no denuncien, sigue Laetta: «The dicen que van a ensuciar el nom de Jehovácuando lo que no quieren es que se ensucie el nombre de la empresa, que es lo que es”.
La mujer de 70 años se define como víctima colateral de la Watch Tower: hace una vez años no puede ver a su hija y sus nietos, que -según cuenta- están «atrapados» en una congregación de los Testigos de Jehová en el país.
«Lo más conocido de los Testigos es que son gente pacífica que pasa predicando por las casas, que no festejan los cumpleaños y que no permiten las transfusiones de sangre, pero hay muchisimo que no se sabe sobre la forma en que cooptan y manipulan a las personas”, asegura Laetta.
Entre otras prácticas, se enumerará que la impidan mantener relación con personas que no formen parte de la organización religiosa, prohíben la asistencia a la universidad o votar, y garantizar formas de trabajo no pago. «Los tienen muy presionados, pensando en la religión 24 horas los siete días de la semana», dice, y cuenta que uno de los manifestantes se alejó de los testigos tras leer la carta que escribió su hija después de suicidarse.
Por Rubén Castro, uno de los integrantes de la Agrupación de Víctimas Argentinas de los Testigos de Jehováen Argentina es nuclean en pequeñas congregaciones o iglesias que están dirigidas por «una rama» que tiene sede en Nordelta de la organización Watch Tower Bible and Tract Society of Pensilvania, que dirige la obra a nivel mundial».
“En la mayoría de las ciudades hay una congregación. Cada una de ellas es dirigida por un ‘anciano’, que serian los pastores de la iglesia, y cada tanto envían desde la sucursal al ‘superintendente’ que controla cómo se manejan las cosas y el dinero recaudado”, sigue Castro.
La financiación, según Castro, es «voluntaria», pero aclara que los fieles deben pagarse a pagar una cifra mensual acorde a sus ingresos. «Ahora, lo que hacen es poner ese pago en débito automático a la organización”, asegura.
Castro fue testigo de Jehová por 37 de sus 59 años. «Cuando me di cuenta de lo que pasaba, me alejé. Pero a mi esposa la coaccionaron para que se quedara. Y mis hijas tampoco me hablan”, cuenta.
CS


