
se animó a usar Tinder ya enamorse
Mamá lama Lea Dévorah. De chica me gustó jugar con su nombre: mandarla a leer (¡Lea, Dévorah!) y criticar su omnipresencia (Lea devora). Hay que decirlo, mi mamá siempre fue devoradora, comedora de tortas y postres helados, y avalancha de un metro setenta y cinco en cualquier situación humana en la que se presentará. Esto es, me llevaba al colegio, a cumpleaños, a inglés, a hacer las compras en su Granada rojo, con su cabello rubio abultado, y la gente la seguía con la mirada, o le pedían autógrafos cuando la confundían con Moria o Valeria Lynch . En los…




